Gea
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⏱️ 3:36 duration
🆔 ID: 14183189
📜 Lyrics
Nos hacemos aquí sin creer en nada.
Seguir tus sueños es un riesgo que no es para ti.
Una constante el confundir tu vida de mediocridad con estabilidad.
No tenemos a quien rezar,
porque no creer en nada es el dogma implantando aquí y
es contundente argumento si nunca has creído en ti mismo.
Vuelvo a atrás a ver las sombras que
han llegado a acechar mis sueños hoy.
Veo las mentiras que han creado para nublar mi realidad.
No quiero ser parte de esto, mierda, solo busco salir de aquí.
No quiero ser parte de esto, porque ha sido falso todo en lo que creí.
No quiero ser parte de esto, mierda, solo busco salir de aquí.
No quiero ser parte de esto.
Voy a alzar la mirada y largarme de aquí.
Aquí solo ha quedado el miedo, solo hay restos del mundo que conocí.
A lo largo de esta hipócrita vida aprendes a resistir y a ocultar
tus sueños de aquellos que buscan
su luz tras la sombra de alguien más.
Vuelvo a aferrarme a mis sueños, a mi luz.
Vuelvo a aferrarme a mis sueños moriré con ellos.
Porque soy el hijo infértil de este edén de muerte.
El efímero ausente ahogado en un mar de excesos y desesperanza,
que aquello en lo que alguna vez mostró confianza resulto ser
una fútil ciencia clavada muerta en los pilares de un gran credo.
Un gran credo en el que veo hoy es digno presumir el rencor y la
apatía inefable,
la vesania sedienta por perseguir un vacío y el contenido de la nada.
Es que no quiero ser uno de ellos,
no quiero llegar al punto de olvidar
quien soy y dejar mi razón a la deriva.
Es que aun pretendo seguir siendo el soñador que abrazó la fantasía
de sortear a estos parásitos en mi cabeza,
aunque a veces dudo y puede que en la duda me vuelva a preguntar si
estoy cansado de este mundo o tan solo
de representar en el la misma mierda.
Y es cuando empiezo a olvidar quien
soy que me envuelvo en la misantropía.
Y es porque pierdo la lucidez que en la confusión,
no me hables no soy yo mismo. ¿Quién habla por mí?
Y es cuando pierdo la lucidez que en la
confusión, no me hables no soy yo mismo.
Siempre con la misma duda al fin,
son las voces que escucho detrás de mí.
Te saludan los arcontes, han llegado ya tus miedos.
Seguir tus sueños es un riesgo que no es para ti.
Una constante el confundir tu vida de mediocridad con estabilidad.
No tenemos a quien rezar,
porque no creer en nada es el dogma implantando aquí y
es contundente argumento si nunca has creído en ti mismo.
Vuelvo a atrás a ver las sombras que
han llegado a acechar mis sueños hoy.
Veo las mentiras que han creado para nublar mi realidad.
No quiero ser parte de esto, mierda, solo busco salir de aquí.
No quiero ser parte de esto, porque ha sido falso todo en lo que creí.
No quiero ser parte de esto, mierda, solo busco salir de aquí.
No quiero ser parte de esto.
Voy a alzar la mirada y largarme de aquí.
Aquí solo ha quedado el miedo, solo hay restos del mundo que conocí.
A lo largo de esta hipócrita vida aprendes a resistir y a ocultar
tus sueños de aquellos que buscan
su luz tras la sombra de alguien más.
Vuelvo a aferrarme a mis sueños, a mi luz.
Vuelvo a aferrarme a mis sueños moriré con ellos.
Porque soy el hijo infértil de este edén de muerte.
El efímero ausente ahogado en un mar de excesos y desesperanza,
que aquello en lo que alguna vez mostró confianza resulto ser
una fútil ciencia clavada muerta en los pilares de un gran credo.
Un gran credo en el que veo hoy es digno presumir el rencor y la
apatía inefable,
la vesania sedienta por perseguir un vacío y el contenido de la nada.
Es que no quiero ser uno de ellos,
no quiero llegar al punto de olvidar
quien soy y dejar mi razón a la deriva.
Es que aun pretendo seguir siendo el soñador que abrazó la fantasía
de sortear a estos parásitos en mi cabeza,
aunque a veces dudo y puede que en la duda me vuelva a preguntar si
estoy cansado de este mundo o tan solo
de representar en el la misma mierda.
Y es cuando empiezo a olvidar quien
soy que me envuelvo en la misantropía.
Y es porque pierdo la lucidez que en la confusión,
no me hables no soy yo mismo. ¿Quién habla por mí?
Y es cuando pierdo la lucidez que en la
confusión, no me hables no soy yo mismo.
Siempre con la misma duda al fin,
son las voces que escucho detrás de mí.
Te saludan los arcontes, han llegado ya tus miedos.