Arequepay
🎵 1293 characters
⏱️ 3:40 duration
🆔 ID: 28008793
📜 Lyrics
Arequepai
Acepto tu muy extraña voz
Orgullo siento
Al contemplarte
Tan peruana, tan bella, tan enhiesta
Algo quedó de mí al yo dejarte
Inolvidable ciudad maravillosa
Que entrañas blancas de la tierra mía
Te hacen inmortal, bella y bravía
Algo quedó de mí entre tus parques
En donde juega un rumor de amor y río
Y entre las nubes que atisban tus secretos
Y en los fuegos nevados que te cenan
Algo quedó de mí entre tus rejas
En tus plazuelas tiernas y en tus calles
Calles que acaricié y en tus portales
Y en el ámbito diáfano que rasgan
Campanas y marronas catalinas
Y algo quedó también en tu campiña
El Misti que quedó sin ver el mar
Y se quedó a tu lado fiel, vuelto volcán
Trocó su sed de mar en sed de amor
Y dulcemente te sirve de guardián
Él te da su vigor, te da tu afán
Su ardor con nieve aplaca por tu amor
Y regala su vista al vestir tú
El traje de sillar que te entregó luz
Que le da fulgor a la luz misma
Y se desprende de ti hecha de gloria
Por haber sido ariete en nuestra historia
Y conservarte tan pura y tan señera
Y entre la piedra que regaló la tierra
Oír tu voz forjada en sillería
Que algunos siglos atrás mi raza oyera
Y se rindiera a tu encanto y se quedara
Graciosa majestad
Aún te escucho decir, mi hospitalaria
¡Arequepai, arequepai!
Acepto tu muy extraña voz
Orgullo siento
Al contemplarte
Tan peruana, tan bella, tan enhiesta
Algo quedó de mí al yo dejarte
Inolvidable ciudad maravillosa
Que entrañas blancas de la tierra mía
Te hacen inmortal, bella y bravía
Algo quedó de mí entre tus parques
En donde juega un rumor de amor y río
Y entre las nubes que atisban tus secretos
Y en los fuegos nevados que te cenan
Algo quedó de mí entre tus rejas
En tus plazuelas tiernas y en tus calles
Calles que acaricié y en tus portales
Y en el ámbito diáfano que rasgan
Campanas y marronas catalinas
Y algo quedó también en tu campiña
El Misti que quedó sin ver el mar
Y se quedó a tu lado fiel, vuelto volcán
Trocó su sed de mar en sed de amor
Y dulcemente te sirve de guardián
Él te da su vigor, te da tu afán
Su ardor con nieve aplaca por tu amor
Y regala su vista al vestir tú
El traje de sillar que te entregó luz
Que le da fulgor a la luz misma
Y se desprende de ti hecha de gloria
Por haber sido ariete en nuestra historia
Y conservarte tan pura y tan señera
Y entre la piedra que regaló la tierra
Oír tu voz forjada en sillería
Que algunos siglos atrás mi raza oyera
Y se rindiera a tu encanto y se quedara
Graciosa majestad
Aún te escucho decir, mi hospitalaria
¡Arequepai, arequepai!